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hablan del grillo...
- "es una pupa abuelo"
dice tras aplastarlo


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La insensibilidad del poeta

14.06.11 | 12:00. Archivado en A2) Autores de haiku, Shiki, Clásico, Contemporaneo, haiku cruel

Fumitsuketa
kani no shigai ya
kesa no aki

ふみつけた蟹の死骸や今朝の秋
SHIKI

Pisoteado,
el esqueleto de un cangrejo muerto
Esta mañana de otoño

Otro haiku cruel. Lo primero que nos llama la atención es que lo que aparece como tercer verso, si se tratase de un haiku clásico, debería cumplir su función como primer verso. Shiki ha dejado para lo último lo que debería ser la inicial ubicación espacio-temporal: “esta mañana de otoño”. En este caso, más que un marco que localiza el suceso, es un elemento fundamental para hacernos comprender hasta sus últimas consecuencias el porqué del impacto que se ha producido en su sensibilidad. Lo que el poeta nos quiere decir es: “Esta mañana de otoño, no había hecho sino despertar, cuando, en mi paseo matinal, lo primero que me encontré fue con una muerte”. Pero el haiku tiene un orden deliberadamente invertido.

Así pues, desde el primer verso, la intención transgresora del poeta queda ampliamente de manifiesto. En haiku clásico habría sido inaceptable comenzar con un “Pisoteado”. Uno no puede ubicarse en ningún lugar ni en ningún tiempo si le comienzan con un “Pisoteado”. El wa –la armonía- se rompe, y deja sitio al desasosiego. Jamás un japonés empezaría una conversación normal de este modo. La sacrosanta armonía –que rige la vida social japonesa- quedaría pulverizada y sin posibilidad de recuperación en una conversación en que la primera palabra que alguien dijese fuera “pisoteado”. Pues bien, Shiki no sólo inicia su haiku sin decirnos cuándo ni dónde, y espetándonos a la cara un “pisoteado”, sino que en seguida va a más: “pisoteado… el esqueleto de un cangrejo muerto”. Es verdad que al segundo verso le atañe “herir poéticamente” al lector, como ya dijimos, pero hablar de “esqueleto” (shigai)… cuando todavía no estamos en ninguna parte ni en ningún tiempo causa en la sensibilidad japonesa una fuerte sensación de pérdida moral, de desesperanza y sin sentido.

Cuando hayamos vuelto del desorden emocional que nos ha causado pediremos cuenta al poeta respecto de si la causa lo merecía. Shiki se ha arriesgado mucho al hacerlo porque, al fin y al cabo, se trata de un cangrejo. Si el motivo del haiku no resultase verdaderamente impresionante podría estar cayendo con facilidad en lo ridículo. Pero no. Nada resulta ridículo en Japón si se trata de la muerte: Shi (死)- gai (骸), literalmente, “muerte” - “huesos”. Para el cadáver humano se habría empleado la palabra shitai (死体), o –más elusivamente, más formalmente- nakigara (亡骸): “los huesos del que no está”. Shigai (死骸) es una palabra corriente para referirse al cadáver de los animales, pero en poesía resulta bastante cruda. Podría haber suavizado el haiku en este caso, diciendo “la cáscara” (kara) o “el caparazón” (kôra) de un cangrejo muerto, y sonaría más familiar en un japonés coloquial. Así, no es sólo “esqueleto” sino “pisoteado”; son dos elementos duros de asimilar. Shiki no ha querido evitarnos con toda clase de detalles la impresión que sufrió; impresión desagradable, no compasiva.

¿Hay en este haiku alguna clase de denuncia a quien quiera que tuvo la insensibilidad de pisar el cangrejo o su esqueleto? Es imposible saberlo. Alguien ha pisado -antes de que Shiki se dispusiera a dar su paseo matinal- el cadáver de un cangrejo, eso es todo lo que podemos llegar a saber. O quizá ha sido una máquina y no un ser humano la que ha machacado al crustáceo. Por eso no es haiku de compasión. Porque no nos causa la impresión de que a Shiki le importe de verdad el cangrejo muerto; le importa la muerte en sí: el desorden emocional que le produce su vista. Y todavía menos: la desestructuración de algo que antes estaba perfectamente articulado. Casi como si se hubiera tratado de un reloj destrozado por una apisonadora en mitad de la carretera.

Este haiku nos recuerda aquel otro en el que Hôsai encuentra una serpiente muerta en el camino y pasa por encima. Ubicados en diferentes estaciones del año, son, sin embargo, faltas de respeto por la muerte que se recuerdan la una a la otra:

Hebi ga korosarete iru
bonten o
mataide tôru

蛇が殺されて居る炎天をまたいで通る

Una serpiente asesinada
en un día abrasador
Paso por encima

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Tomado de Vicente Haya