Con mis pasos acelerados rápidamente le saco varios metros de ventaja.
A pesar de no verle, de tanto en tanto, a mis espaldas escucho sus pasitos que se aproximan.
Llevamos varias cuadras caminando de esta manera y sin embargo él sigue siempre por detrás. Pienso que lo distrae alguna cosa que ha visto y le interesa, porque ahora solo escucho mi andar. Cuando de pronto, sus pasos se dirigen a la vereda de enfrente. Lo contemplo con detenimiento y noto que camina con dificultad, tal vez algún accidente recorriendo las calles... Husmea las bolsas de basura que han quedado depositadas en la vereda y que estarán allí buena parte de la mañana o definitivamente esperarán hasta la noche, en que el recolector por fin se las lleve.
brilla la grasa en el hueso
con la luz de la luna
en mi camino,
entre cables pelados
un gato tieso
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