Me acompañó...
Muchas veces lo miro de frente con los ojos muy abiertos y otras entrecerrándolos, lo miro con sueño.
Tan blanco y brillante con la luz del sol, tan sugestivo con la luz de luna... A veces su entorno le rodea con días de calma, otros, bulliciosos, acompañados con melodías, otros, agitados por la noticia que bombardea la realidad.
Tan blanco y brillante con la luz del sol, tan sugestivo con la luz de luna... A veces su entorno le rodea con días de calma, otros, bulliciosos, acompañados con melodías, otros, agitados por la noticia que bombardea la realidad.
No es un valle, tampoco una serranía, sin embargo muchas veces lo escoltan elevaciones, colinas llenas de vida, mutantes...
De tanto en tanto oscurece como el moho que se adhiere a quien le dé permiso.
Generalmente tiene un testigo..., pocas veces al día se llena con el eco de otras voces.
Ha escuchado la lluvia, el viento, el granizo, la nieve, nunca el mar, ha sentido el calor y ahora siente el frío...
Pasó por cientos de episodios presenciales y otros cientos, involuntarios, que llegaron desde lejos, de otras culturas. Tuvo horas de poesía, de cuentos, de palabras..., de opiniones...
Fue testigo de risas abundantes, fue cómplice de lágrimas amargas, silenciosas, llantos ruidosos, lágrimas dulces, risas estruendosas...
Escuchó pasos, corridas, gritos, ladridos, maullidos... Olió el reconfortante aroma de la ducha, el olor reparador de las comidas, el olor angustiante de las enfermedades...
