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Día internacional del gato



 

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El pedido...



Un poquito más temprano el sol roza las baldosas de un rincón del patio y casi automática al pedido... se oye el sonido de la puerta que se abre.
Sin tiempo que perder, recorrer los metros que separan desde ella al sol.
Pocos, casi imperceptibles cambios en el jardín por estos días.









Las flores, en el corazón deseoso de las plantas, aguardan para sorprender, las hojas del verano ya cayeron, sólo el jacarandá está despojándose al viento esta mañana, el resto reposa, con su crecimiento en cámara lenta..., con el brillo un tanto opaco y bamboleado por el vendaval...



El deseo contenido tras los cristales de la casa es una breve realidad de movimiento al aire libre con este sol que apenas entibia y el pedido... se revierte






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Ocupas.

Hoy me entero de todo.

Más de un año sin atravesar la puerta de entrada, aquella que se ve al final del pasillo común...

Hoy recibo la noticia de lo que ha sucedido en el baldío..., playa de estacionamiento gratis, de la clínica..., para los concurrentes al vecindario.

Poco a poco, fue ocupado por hippies, desocupados, planeros... hasta llegar al instante en que un pequeño grupo se instalara en el rincón cementado..., el cuartito..., aprovechando la luz que proporciona la clínica desocupada por décadas.  El grupo hizo suyo el espacio y comenzó a desarrollar la actividad de "lavadero de autos" a un costo de $400,00 según informaba el cartel...

El vecindario ha manifestado quejas porque resultaban peligrosas las actitudes..., los extraños sucesos,  las desapariciones materiales...

Hoy mi hijo me llena de nuevas imágenes...

Fueron blanqueadas las paredes del predio..., la esquina fue vallada con alambre tejido romboidal y coronado con un ensortijado alambre de púas.

Retumban los pasos en invierno...

El silencio de la escoria en ese pequeño espacio..., sin paseos de animales..., sin vuelos..., sin voces de niños...










(cuántos haikus vividos allí vienen a mi memoria)