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Primera dosis...
Fue un trámite breve que demandó un recorrido de 2 horas de ida y vuelta
En estos días, desconociendo por qué motivo, mi hijo pidió un turno para vacunarse en un feriado y como por razones de edad, el gobierno me vacuna sin turno, dispuso todo...
Mi estado de anormalidad plantea incertidumbre, se desconoce si le aportará algún beneficio a mis células... o todo lo contrario, el tiempo lo dirá (nadie sabe de mi secreto, ni mi médico.)
Salimos, yo con la idea de subir a un taxi, pero me encontré caminando, caminando...
Era la tardecita..., las mismas calles de antes, más viejas, seguro que ellas me sentirán igual.
hoy no hay palomas
ni carancho, donde lo vi.
aire de invierno
Todo el día estuvo nublado y frío, pero durante esa caminata salió el sol al momento en que iba poniéndose donde los cristales de los edificios con cara al suroeste... Ni viento hubo, por mucho que nos acercamos a la zona de espacio natural
En nuestra UTN, organizaron un puesto vacunatorio. Pasamos a través de 10 personas, todos los cuerpos a ser inoculados pasaron a través de 10 personas. En ese avance burocrático... el olor del río recorre los pasillos, el patio, las paredes.
Llegamos pisando luz... y tras un pinchazo indoloro de la AstraZeneca, retomamos el regreso con luces de ocaso...
sombras de ocaso,
los pasajes de la escuela
huelen a río
Estando a nada del brazo del caudaloso Paraná, que baña nuestra costa noreste, nuestros cuerpos decidieron ese rumbo para maravillarnos con una imagen desconocida...
irreconocible...
serpentea el río seco
con luz de ocaso
El ocaso envuelve un aire suave por otras calles... Ya no es consultorio la casa de nuestros pediatras, una placa de abogados brilla junto a la puerta, mientras, tras el portón de hierro forjado, un mastín napolitano mira dulcemente el retumbar de nuestros pasos
Hablamos de recuerdos..., de tantos negocios que ya no están, de esquinas míticas que abrazaron tantas generaciones, de rincones que escucharon "adiós, mi suegra!" De..., tantas cosas que acortaron el regreso y palearon el dolor del viejo esqueleto...
"Al quemarse en el cielo
la luz del día, me voy
Con el cuero asombrado me iré"
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irreconocible...
serpentea el río seco
con luz de ocaso
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| puesta de sol - |
| la sombra del vecino |
| camina en el follaje... |
| pintan la casa |
| y hasta la casa del hornero |
| en el alféizar |
| al encontrarnos... |
| en la misma ciudad |
| envejecimos |
| el sol entre las ramas - |
| corre las hojas... |
| y se acuesta, el linyera |
| __velada__ dicen - |
| una noche en el campo |
| sin ver la luna |
| tras el enfado… |
| el silencio y el piar |
| de los gorriones |
| resplandor del alba - |
| pisa a su hembra el chogüí |
| días antes de invierno |
| el gris del cielo |
| sobre el agua del río... |
| un camalote en flor |
| apolillado, |
| no volverá a las calles |
| aquel pullover... |
| encharcadas... |
| bajo el árbol |
| las gotas de rocío |
| sin más que ver - |
| se descuelgan del árbol... |
| las gotas de rocío |
| dónde los edificos |
| obstaculizando el aire - |
| solo la niebla... |
| ahora al sol, |
| por la canaleta... |
| el rocío del techo |
| las huellas nuevas... - |
| cercado por el cardo |
| el viejo sendero |
| vuelve a lustrar, |
| sobre el umbral de mármol |
| brilla... la telaaraña |
| junto a su niña, |
| la mendiga mangando |
| un cigarrillo |
| pino de plaza - |
| a la luz de la niebla |
| ¡ la telaraña roja ! |
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