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767.  (Recién ahora reacciono que es capicúa.)

Con ese número en la mano espero los veinte números que me separan de la ventanilla, otro mes, para el pago de impuestos...

Mientras tanto, he entablado conversación con el señor jubilado, sentado junto a mí.  Su epopeya, el Anses cometió un error en el cálculo de los años de aportes en su trámite jubilatorio..., le obligaron a realizar una moratoria... y ahora descubren que tiene un excedente de 8 años..., está haciendo cálculos estimando si estará vivo para cuando resuelvan su caso y se expidan...

Atenta a la charla, desvío mi vista ante el clin... de la pantalla que anuncia el próximo número.  Sólo de rabillo noto que un cochecito se aproxima para ser atendidos..., pero no presto atención debido a nuestras luchas del jubileo.

Segundos, apenas unos segundos pasaron, cuando repentinamente la tibieza de una cabecita se recuesta sobre mi brazo...

Qué ternura de niño..., pregunto su nombre mirando a su hermanita mayor

- "Luciano", me responde
- y el tuyo ?
- "Martina"

Cómo evitar tocar esa piel suavecita... y hacer unas cuantas cosquillas..., lo que además de risa, mi invasión provoca vergüenza en Luciano



prioridad de madres...,
toco la piel bronceada
del niño que espera



Fue un encuentro fugaz, así de rápido como llegaron, así se fueron.
En silencio, con la sensación en el tacto, sólo observo el vacío de otros rostros.
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Llevo años viviendo en esta casa donde nuestro patio de luz... da a las casas de ellos, los vecinos de arriba.  Hoy hablaré de unos...

Es asombroso que sus diálogos más profundos, sus discusiones existenciales tengan lugar en el baño...
Sus voces emergen de la pequeña ventana y bajan a mi pequeña ventana de la cocina.




Muchas veces, entre aromas de hierbas... mi mente divaga, sonríe, y tantas veces se indigna.  Sí, aunque nunca intervine me molesta el trato que han tenido para con ella, sus dos hijos, su esposo.
Un bocadillo habitual en sus bocas ha sido "callate, gorda enferma", otro, "sos estúpida ?"  Puedo afirmar que tampoco ellos son grandes luminarias, pero parecen sentirse al menos un escalón por encima de ella, quien no emite queja, sólo lamenta haber dejado de trabajar por dedicarse a ellos...

Tan rápido pasa el tiempo que esos niños... ya son hombres (mediohombres) y se han ido de casa..., pero desde entonces una visita por horas comparte su vida...
Primero se oían sus balbuceos y ahora sus primeras oraciones...  Antes le oía los fines de semana, ahora, en mi jubileo, le escucho cada día.  Sonrío dentro de estas paredes cuando su voz trepa contando los escalones que a veces sube y a veces baja



hoy dice, " llueve..."
crece con mi vecina
el niño rubio...



Ni sé por qué escribo sobre él, pero acabo de darme cuenta que hace unos días que no escucho su voz, tal vez mi subconsciente lo extraña... ¿ estará de vacaciones o... ?
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Encuentro cercano del tercer tipo...



Era una de esas mañanas en que el tiempo de espera transcurre más lento que el reloj... cuando inesperadamente, de la hilera de sillas ubicadas por delante, su espalda dejó ver un poco más de su humanidad..., sí, él giró su cabeza y por primera vez vi esos ojos verdes cautivadores... me miró y no pude evitar sonreírle.

Volteó..., pero sin poder contenerse volvió su cabeza para sonreirme... Repetimos la escena varias veces hasta que se levantó y ocultó su presencia...

Volvió a sentarse.  Me mostró con orgullo el escudo de boca juniors que colgaba de su cuello, le respondo con una sonrisa cómplice hiciendo el gesto de la banda que llevo en mi corazón..., bajó la vista, pero armado de coraje me guiña su ojo izquierdo, replico con el mío derecho.

La chica sentada a mi lado me mira y me susurra, "me vuelvo loca".  Le sonrío.

Cansada de esperar, la joven se despide de mí...


Vuelvo mi mirada a la fila de adelante y allí estaba mostrando ya una amplia sonrisa




sonríe,

de sus filas de dientes

falta uno de abajo




Acercándome sonriente indago por el sr Pérez, y escucho su voz por primera vez...


Me llaman de la ventanilla...pago...y vuelvo por la hilera de su silla, me acerco, le pregunto su nombre, "Santiago", responde.


Hablamos de cosas cotidianas e importantes, el inicio de clases, los cordones de zapatillas, la novia de papá, sus 5 años...


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campanadas ...
el niño rompe una flor

de la corona

 
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el camino más largo...
un rato más
viendo la luna

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con la botella de vino,
bendice por diez pesos
el borracho...

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“copiar“ y en la yema
el enlace sin pegar -
lavo los guantes
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lee " POPCORN "
en la lata
del pochoclero

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acto solemne...
en medio del gentío
mueve el rabo un perrito

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a las renqueadas -
con un ojo negro
el perro barcino

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una semana sin ella -
entre las sábanas...
¡ ma serviette ! 

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tan iluminada...
recordar, a media cuadra,
las lamparitas... y el viento...

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entre los frutos
envejecidos del plátano,
dos palomas dormitan

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el barrial...
en el grabado de la suela
la plumita blanca

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al llegar a casa...
una mosca flota
en el yogur de frutilla

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se aferra el niño a su madre -
la noche y los ruidos
en la casa nueva

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vuelta al árbol...
variantes de trinos
ensaya el chogüí

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otros chicos en la escuela -
el jazmín, solo,
sin la araucaria...

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puesta de sol de invierno -
en el hueco del árbol...
florece un yuyo

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verdor en la fronda -
el viento acerca
el canto de los pájaros

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el viento frio...
cuatro lirios morados
en el cajón...

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junto a la paloma...
entre los adoquines
la sangre seca

,

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detrás del caballo,
la niebla desaparece
la cima...

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cruzando la calle,
sobre los bancos blancos
el rocío, la niebla


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entre nosotros
y el monte de eucaliptos...
niebla, silencio


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lunes -
se hace gotas la niebla
sobre las gafas

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quietud de domingo -
con el aleteo tiembla
el follaje nuevo

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tras correrlo -
con el grillo en la mano
cena el niño

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junto al cordón...
la brisa llega al pecho
de la paloma muerta


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como antes yo...
en el viento el vilano
que sopla el niño


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por la escalera
de la juguetería...
muñecos negros


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