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Nuestros días con el PÁJARO LOCO


por la puerta
el fresco de las 6,   ⛑ *1
un canto agudo
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aún en la tarde...,
tiene alterado al gato   ⛑ *2
el trino nuevo
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"Pájaro loco"
repudiando ese canto   ⛑ *3
el gato persa
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"Pájaro loco":
cuando intento grabarlo   ⛑ *4
mudez de muerte
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trina.
toda vez que lo grabo   ⛑ *5
se reserva los gritos

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Día internacional del gato



 

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El pedido...



Un poquito más temprano el sol roza las baldosas de un rincón del patio y casi automática al pedido... se oye el sonido de la puerta que se abre.
Sin tiempo que perder, recorrer los metros que separan desde ella al sol.
Pocos, casi imperceptibles cambios en el jardín por estos días.









Las flores, en el corazón deseoso de las plantas, aguardan para sorprender, las hojas del verano ya cayeron, sólo el jacarandá está despojándose al viento esta mañana, el resto reposa, con su crecimiento en cámara lenta..., con el brillo un tanto opaco y bamboleado por el vendaval...



El deseo contenido tras los cristales de la casa es una breve realidad de movimiento al aire libre con este sol que apenas entibia y el pedido... se revierte






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Nuestra casa...


Era grande o así la veía cuando era pequeña.
Nunca más volví a 'nuestra casa'. Qué extraño decirlo, sí, esa fue 'nuestra casa propia' que duró lo que dura la niñez, tan pocos años y el recuerdo para toda la vida.


Nunca más volvimos a tener una casa propia, siempre fueron casas de otros a las que nunca aferrarse y así también fue mi vida, tan apegada por dentro, tan violentada de ello, exteriormente.


Era grande a mis ojos..., un salón de venta con una puerta de dos hojas y un portón de chapas, grande, por el cual se accedía a un enorme patio de portland alisado que brillaba con sol, lluvia, luna. Allí estacionaba el camión de reparto, mi padre. 


La casa estaba construída a continuación del salón, hacia el centro de manzana. Ingresábamos por la puerta que daba al patio a un pequeño estar, los dormitorios y la cocina. Dentro de la casa, pocas vistas al exterior, una ventanilla en la cocina y una ventana en la habitación de mi padre. Todas las estancias se comunicaban por aberturas sin instalaciones... , era oscura y húmeda.


El baño, lo más moderno de la construcción, afuera, al final del gran patio, rodeado de quinta, jardín y lugar de juegos... (ese era mi mundo)



Fui feliz, mucho.  Con una inocencia vergonzante.


Allí perdí


mi gato negro de brillantes ojos amarillos, 




 


la paternidad de mi padre 


y nuestra casa propia 





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